En Colombia el pollo no tiene horario ni excusa. Aparece cualquier día de la semana y siempre encuentra un lugar en la mesa.
Y aunque todos digamos “pollo”, la verdad es que no todos comemos lo mismo.
Cada presa tiene su textura, su forma de cocinarse y hasta su propia actitud. Por eso, más que un gusto, elegir una parte del pollo dice mucho de cómo comemos… y un poquito de cómo somos.
Un pollo entero se divide en 8 presas, entre las que se destacan las más conocidas:
pechuga, alas, muslos, contramuslos y perniles.
Cada una tiene un sabor particular, una cantidad distinta de grasa y proteína, y una manera especial de brillar en la cocina colombiana.
Cada presa del pollo tiene su encanto, su textura y su forma de disfrutarse. Y pasa lo mismo con las personas.
Pero hay algo que no cambia: cuando hay pollo en la mesa, aparece la conversación, la reunión y ese momento que se comparte.
Con Pollos Bucanero, cada corte del más popular al más tradicional llega con calidad, frescura y un sabor confiable para cualquier receta. Como debe ser.
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